Hay fotografías que se preparan durante días.
Otras durante meses.
Y algunas durante años.
El eclipse total de Sol del 12 de agosto de 2026 pertenece a esta última categoría.
Desde que comenzaron a publicarse los primeros mapas de totalidad, sabía que quería vivir este evento. No simplemente fotografiarlo, sino estar allí cuando la sombra de la Luna atravesara España después de más de un siglo sin un eclipse total visible desde la península.
Lo que no imaginaba era que la experiencia acabaría siendo mucho más intensa de lo que cualquier fotografía puede transmitir.

La búsqueda de la localización perfecta
Durante meses estudié castillos, ruinas e iglesias repartidos por Castilla y León.
Descarté decenas de ubicaciones.
Algunas parecían perfectas sobre el papel, pero la realidad era diferente:
- árboles que ocultaban el horizonte,
- lomas que interferían con la alineación,
- molinos eólicos,
- tendidos eléctricos,
- distancias de disparo demasiado cortas.
Tras innumerables simulaciones con PhotoPills y varias visitas sobre el terreno, el Castillo de Tiedra terminó convirtiéndose en mi elección definitiva.
La distancia de disparo permitía una relación muy equilibrada entre el tamaño del Sol y el monumento, además de ofrecer libertad para reencuadrar sobre el terreno en caso necesario.
Y fue, sin duda, la decisión correcta.
Tres equipos, tres misiones
La estrategia fotográfica se basó en tres sistemas completamente diferentes.
Canon EOS 5D Mark IV
La cámara principal.
Su única misión era capturar:
- las perlas de Baily,
- el Diamond Ring,
- la corona solar,
- y las fases más espectaculares de la totalidad.
Canon EOS 5D Mark III
Dedicada a un timelapse completo del eclipse avanzando hacia el castillo.
Una cámara autónoma destinada a contar la historia completa.
DWARF Mini
Configurado para seguir al Sol automáticamente durante todo el eclipse.
El objetivo era obtener una secuencia completa del fenómeno desde el primer contacto hasta el final.
Llega la totalidad
Todas las fotografías, simulaciones y ensayos terminan reduciéndose a un único instante.
74 segundos.
Eso fue todo.
74 segundos de totalidad.
La luz comenzó a disminuir rápidamente.
Los colores del paisaje cambiaron.
La temperatura bajó.
Y, de repente, llegó la oscuridad.

El detalle que nunca olvidaré
Hay algo curioso.
Cuando recordamos un eclipse solemos pensar en la corona, las perlas de Baily o el Diamond Ring.
Sin embargo, uno de los recuerdos más intensos de aquel momento fue completamente inesperado.
Apenas unos segundos después de comenzar la totalidad, el aire se llenó de un intenso aroma a lavanda.
Más tarde descubrimos que en las inmediaciones existían instalaciones relacionadas con su almacenamiento y procesado.
Si fue el eclipse quien modificó la circulación del aire o simplemente hizo que prestáramos atención a algo que ya estaba allí, no lo sé.
Pero aquel olor quedó asociado para siempre al instante en que el día se convirtió en noche.
El error que no había previsto
Después de meses planificando cada detalle, cometí uno de los errores más absurdos de toda la jornada.
La chuleta que había preparado con las exposiciones dejó de ser útil exactamente cuando más la necesitaba.
Porque se hizo de noche.
Y no podía leerla.
Tuve que improvisar parte de la secuencia durante la totalidad.
Fue un pequeño caos.
Pero también forma parte de la historia.
Y será una de las primeras cosas que corregiré para el eclipse de 2027.
Resultados









La tríada de la fotografía
Tres fenómenos naturales extraordinarios que cualquier fotógrafo debería intentar vivir al menos una vez:
🌋 Volcanes
🌌 Auroras boreales
🌑 Eclipses totales de Sol
Hasta el 12 de agosto de 2026 sólo había experimentado dos de ellos.
Ahora puedo decir que he completado la tríada.
Y, sinceramente, todavía no sé cuál me ha impresionado más.
¿Y ahora qué?
Durante años pensé que las auroras boreales eran la experiencia más extraordinaria que podía vivir como fotógrafo.
Después llegó el volcán de La Palma.
Y ahora este eclipse.
Lo único que tengo claro es que quiero repetir.
Por suerte, el próximo gran eclipse total visible desde España llegará el 2 de agosto de 2027.
Y sí.
Después de lo vivido en Tiedra, ya he empezado a pensar en él.
